La enfermedad de los implantes mamarios es poco conocida por la profesión médica, que también se encuentra en una posición incómoda porque requiere reconocer que su dispositivo médico puede dañar la salud de sus pacientes.
El primer paso es realizar un análisis de sangre completo con una investigación autoinmune de su médico de cabecera y si es superado por un médico internista.
El segundo es hacer un eco y un Irm y especialmente ninguna mamografía que pueda explotar su prótesis y extender el gel de silicona.
Después de depender de los signos clínicos, será necesario concertar una cita con un reumatólogo, un dermatólogo y un neurólogo.
Por último, es un profesor de inmunología o un médico de enfermedades raras que deberá ser consultado.
Es una carrera de obstáculos.

Please login to access this picture
Compartir: